III ENCONTRO - MANÁGUA (NICARÁGUA) - 1992

DECLARAÇÃO FINAL - ESPANHOL

Declaración de Managua

Del 16 al 19 de julio de 1992 tuvo lugar, en Managua, Nicaraqua, el III Encuentro de los Movimientos y Partidos Políticos del Foro de São Paulo. El Frente Sandinista de Liberación Nacional fue anfitrión del Encuentro en el que participaron 61 organizaciones y partidos políticos provenientes de 17 países de América Latina y el Caribe, con un total de 122 delegados, 43 organizaciones y partidos que participaron en calidad de observadores, de los cuales 2 son de Africa, 9 de Asia, 21 de Europa y 11 de Estados Unidos y Canadá, con un total de 60 observadores que sumados a los 122 delegados hacen un gran total de 182 asistentes al evento.

I.- IMPORTANCIA Y FUTURO DEL FORO DE SÃO PAULO

Como lo revela este III Encuentro y el evidente reconocimiento internacional, el Foro de São Paulo ha demostrado servir de instancia de encuentro e intercambio entre las diferentes fuerzas democráticas de identidades nacionalista, populares y socialistas.

A 500 años de Ia invasión, conquista y colonización de América Latina, aspiramos no sólo a recoger cinco siglos de resistencia indígena, negra y popular, reafirmando el derecho de nuestros pueblos a Ia libertad, Ia soberanía, Ia justicia social y el desarrollo, sino que queremos, desde Ia organización autónoma de Ias mayorías trabajadoras y nacionales, desde el afianzamiento de nuestra identidad histórica y cultural y desde Ia acción combativa y creadora, forjar nuestro ingreso al Tercer Milenio.

Queremos, desde esta perspectiva saludar, en particular, Ia presencia de los observadores de otros continentes que consideran al Foro como una expresión viva de Ia determinación de los pueblos del Sur de hacer frente a un sistema global de opresión que se pretende perpetuar sobre Ias grandes mayorías del mundo.

El Foro evidencia Ia disposición de continuar Ia lucha por Ia definitiva liberación económica y política de América Latina y el Caribe, hoy amenazados por nuevos mecanismos de dominación y opresión imperialista. Reafirma Ia vigencia de Ia lucha por Ia liberación nacional, Ia justicia social y Ia democracia en toda su extensión y componentes que abarca, no sólo lo político sino también lo económico, social y cultural. Representa el rechazo de Ia gran mayoría de los latinoamericanos a Ia pretensión de identificar democracia con capitalismo, modernización con sumisión y renuncia al desarrollo autónomo con justicia social.

De particular importancia es el compromiso asumido por los participantes en los Seminarios de Lima y de Managua, de institucionalizar y coordinar sus trabajos, suministrando al Foro y a todos los movimientos progresistas, el resultado de sus análisis y recomendaciones.

II.- OFENSIVA MULTIFACETICA DEL NORTE CONTRA LATINOAMERICA Y EL CARIBE

En Latinoamérica y El Caribe tiene lugar una ofensiva multifacética de parte del Norte para redoblar su dominación, modificando y ahondando Ias estructuras básicas del capitalismo dependiente, imponiendo políticas neo-liberales con el consiguiente deterioro de Ias condiciones de Ia vida del pueblo, recortes de sus derechos básicos, desnacionalización y apertura indiscriminada de los países al capital y a Ia producción mundial.

Juegan un papel clave en esta embestida contra los intereses populares los organismos financieros multinacionales controlados por los Estados Unidos y Ias grandes potencias imperialistas, como el FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo; Ia instrumentalización de Ia injusta e impagable deuda externa y Ia conformación de bloques económicos y geopolíticos bajo control de Ias grandes potencias que pretendem someter a los países del Sur. De esta manera, en muchísimos casos, Ia política económica de nuestros países es determinada fuera de sus fronteras y sin participación alguna de nuestros pueblos.

Se agudiza una situación de dependencia en la cual, Ias sociedades del Sur no pueden reproducirse sin pasar por Ias decisiones del Norte. Los países que han vivido de la venta de los productos primarios enfrentan un fenómeno de "cuarta mundialización" que consiste en su creciente exclusión del proceso global de producción e intercambio.

Es importante señalar que, estos intentos de realizar un nuevo reparto del mundo entre los monopólios de Ias principales potencias, se desarrolla en medio de Ia agudización de los conflictos interimperialistas y de Ia crisis mundial, que los pueblos oprimidos y explotados del mundo deben aprovechar.

No obstante los factores externos que, en gran medida, causan Ia situación extremadamente grave que viven los pueblos de América Latina y el Caribe, no se puede minimizar, es necesario subrayar Ia alta responsabilidad de los elementos internos sobre esta situación. Sectores de Ia oligarquía y del gran capital transnacionalizado se empeñan en mantener los vínculos dependientes del Sur con el Norte, actuando como cúmplices y beneficiarios de Ia imposición de "democracias controladas", para resguardar sus intereses comunes y Ia hegemonización del poder a nivel local e internacional.

Este modelo promueve a su vez Ia transformación profunda de los Estados en un sentido anti-democrático, concentrando el poder en instituciones no elegibles ni sujetas al control social como los organismos de conducción económica, Ias Fuerzas Armadas represivas, excluyendo y marginando a Ias grandes mayorías nacionales de Ias principales decisiones económicas y políticas. En ese marco operan Ias distintas formas de adecuación de Ia Teoria y Práctica de Seguridad Nacional como elementos permanentes de autoritarismo que llevan a Ias Fuerzas Armadas a asumir un papel represivo, directo o latente, hacia los movimientos populares.

La ofensiva neoliberal se desarrolla también en el plano cultural e ideológico, apuntando a la disgregación de valores solidarios arraigados en nuestra sociedad, irnponiendo un modelo individualista y competitivo que enfrenta unos a otros para sobrevivir. Se coarta así, cada vez más, la participación social y política de nuestro pueblo.

Los programas de ajuste estructural políticos y económicos, definidos e impuestos por Ia presión de organismos financieros multilaterales, lejos de asegurar un desarrollo social, solamente procuran crear mejores condiciones para Ia inserción dependiente y funcional a los intereses imperialistas de Ias economias y Estados del Sur al sistema hegemónico capitalista. Esas reformas y esa inserción conllevan Ia marginalización de Ias mayorías populares, capas medias y fuerzas de Ia cultura, Ia ampliación del desempleo y Ia reversión de conquistas sociales y una mayor conncentración de Ia riqueza, especialmente por los monopolios y oligopolios.

A su vez, diversos foros y organizaciones mundiales y regionales son cada vez más hegemonizados por los Estados Unidos y las otras potencias capitalistas, para consolidar un orden mundial y regional, a Ia medida de sus intereses, pretendiendo legitimar el rol de gendarme internacional para EE.UU, principalmente por medio del consejo de Seguridad de Ia ONU. Todo esto se hace aprovechando los cambios en los países de Europa del Este y Ia pérdida del contrapeso geopolítico, así como también el debilitamiento de Ias instancias articuladoras de los países del Sur.

En Manaqua el Foro se abocó a la definición de pautas sobre las alternativas en materia de política económica, que puedan servir de puntos de referencias y de apoyo a las fuerzas políticas que en cada nación definen posiciones específicas. Para ello el Foro contó con el rico aporte de los Seminarios Talleres sobre Alternativas de Desarrollo e Integración en América Latina y El Caribe Ilevados a cabo en Lima, Perú del 26 al 29 de febrero de 1992, y en Managua del 13 al 15 de julio de 1992, en cumplimiento a la resolución del II Encuentro en México.

Los participantes en el Foro consideraron que los Seminarios Talleres pueden continuar cumpliendo con su objetivo de analizar Ias experiencias de desarrollo e integración económica latinoamericana, ampliando Ia participación de nuevos enfoques alternativos desde Ia izquierda, abriendo el camino para enriquecer el análisis y Ia definición de propuestas populares concretas regionales, así como Ias que a nivel nacional Ileven adelante los miembros del Foro.

III.- ELEMENTOS PARA LA DEFENSA DE LOS INTERESES POPULARES

La búsqueda de alternativas populares y revolucionarias tiene que conjugar Ia capacidad para promover Ia resistencia a Ia política neoliberal, con Ia creación de espacios de poder popular que afirme Ias tendencias a Ia recomposición de la capacidad de lucha del pueblo y Ia gestación de una cultura contrapuesta a Ia cultura de dominación.

Para América Latina y todas Ias fuerzas democráticas del mundo, tienen los siguientes elementos destacados en el debate sobre Ia base de los insumos preparados por los Seminarios Talleres:

I.- El proyecto neo-liberal propuesto para América Latina y el Caribe no admite enmienda, pues su mal radica en Ia naturaleza del injusto orden económico mundial que busca consolidar el modelo de sociedad que pretende imponer. Sólo Ia unidad amplia, en toda su diversidad, de todas Ias izquierdas y Ias fuerzas progresistas podrá lograr un cambio de meta más acorde con Ias exigencias de Ia justicia y de Ia paz.

2.- El contenido económico de una integración alternativa debe partir del interior de Ias sociedades, de Ia lucha destinada a superar Ias estructuras y modelos dominantes y a eliminar controles monopólicos y oligopólicos y, de Ia construcción de un desarrollo económico autónomo orientado, en primer lugar, a satisfacer Ias necesidades básicas de Ias mayorías, sustituyendo Ia actual alianza de los sectores transnacionalizados de Ia burguesia con el capital internacional, por una alianza entre todas Ias fuerzas interesadas en Ia promoción de proyectos nacionales para la construcción de Ia justicia social, Ia democracia y Ia liberación nacional.

3.- Hoy en día se puede afirmar que todo proceso de desarrollo económico genuino pasa por un cambio de sujetos sociales en el poder, por una justa distribución de Ia propiedad y Ia riqueza, por Ia creación de poderes de mayorías y por el fortalecimiento de Ia sociedad civil. Los espacios de participación hacia esas metas, deben ser abiertos, tanto desde Ia organización autónoma del pueblo como desde Ias instancias estatales, ampliando Ia influencia de Ias grandes mayorías populares. Las políticas sociales no pueden estar separadas de Ias políticas económicas porque Ias políticas económicas deben diseñarse para atender los problemas sociales. Es necesario modificar el carácter de Ia estructura productiva tradicional, o luchar por Ia vigencia de los cambios en los países que sí lo han logrado, combatiendo Ias políticas, tanto Ias ortodoxas como Ias heterodoxas, de ajuste estructural y favoreciendo el desarrollo de Ias fuerzas productivas.

4.- Es necesaria una activa labor política dirigida a Ia organización autónoma de Ia población en sus diferentes estructuras y modalidades, partiendo desde Ia base hasta sus expresiones nacionales. Se debe enfrentar Ia estratégia neoliberal de debilitar Ia acción y el peso político del movimiento popular.

5.- Necesitamos de programas que contemplem de manera específica los mecanismos para garantizar Ia integración plena e igualitaria de Ia mujer en Ia sociedad, que reconozca Ia maternidad como función social y el trabajo doméstico como productor de riqueza. Programas con metas para Ia inclusión de Ias mujeres en Ia producción y apropiación de Ia riqueza material, cultural, política, tecnológica, intelectual de Ia sociedad y eliminación de relaciones sociales opresivas.

6.- Una alternativa genuinamente popular debe contemplar un programa democratizador que altere y reemplace instituciones elegibles y no elegibles, antidemocráticas y que, sobre nuevas bases constitucionales, posibilite crear y desarrollar una democracia integral: política, económica y social.

7.- Una alternativa popular tiene que prepararse para asumir responsabilidades económicas monopolizadas por sectores empresariales nacionales y extranjeros, que impiden el desarrollo más profundo de iniciativas favorables a Ias mayorías. En un nuevo marco estructural e institucional, personas y organizaciones populares tienen que asumir roles de dirección y gestión económicas, que faciliten Ias transformaciones requeridas. Es esencial para ello Ia información, Ia transparencia, el debate público y el desarrollo de formas de participación popular desde lo local a lo nacional. Estas formas de participación tendrán viabilidad solamente dentro de un proyecto de transformación global hacia una nueva sociedad.

8.- La participación popular en el diseño, dirección, gestión y fiscalízación de Ias decisiones estratégicas, depende de Ia existencia de un proyecto claro de desarrollo nacional al cual se dirigen los esfuerzos de Ias partes.

Las suma de tareas microeconómicas, por muy autónomas y populares que sean, no constituyen por si solas una alternativa nacional.

9.- El Estado debe.constituir un escenario de participación y de poder de decisión nacional, en tanto que está obligado a jugar un papel.central regulador y promotor de Ia equidad social, sin abandonar Ia dirección de Ia economía a Ia llamada suprema voluntad del mercado, que no es más que Ia voluntad del gran capital nacional y extranjero y de los organismos financieros multilaterales.

Se debe recoger Ia lucha de nuestros pueblos y naciones originarias, rompiendo con el sometimiento ancestral, a fin de crear Ias condiciones que permitan Ia construcción de sociedades y Estados plurinacionales. Se trata de un factor central para el desarrollo popular, lo que significa que no hay que permitir que los contenidos de Ia educación y de los medios de comunicación sean impuestos desde el exterior, ni reflejen, exclusivamente, intereses minoritarios locales.

Los movimientos populares y Ias fuerzas democráticas deben de fortalecer y modernizar sus propios medios de comunicación así como luchar por Ia democratización de los medios de comunicación social.

En América Latina y el Caribe, Ia autonomía de los pueblos indígenas y de los grupos étnicos, social y culturalmente estructurados, exige bases económicas propias y formas de representación políticas idóneas, como parte indispensable de todo proyecto de participación democrática. La lucha por Ia democracia en nuestro continente también debe expresar el reclamo del fin del colonialismo en América Latina y el Caribe y el respaldo al derecho de esos pueblos a su autodeterminación y plena independiencia.

Los derechos de los inmigrantes latinoamericanos y caribeños en los Estados Unidos deben ser asumidos, en forma militante, por todos nuestros movimientos y partidos, procurando apoyar sus justas protestas y reivindicaciones articuladas a Ia rebeldía de Ias minorias negras y Ias luchas de otros sectores empobrecidos, reclamando con vigor el cese de Ia discriminación, Ia explotación, Ia exclusión y Ia represión que siguen acrecentándose.

IV.- LA INTEGRACION DE LOS PUEBLOS

La Iniciativa para Ias Américas y los Tratados de Libre Comercio, enmarcados en ella, pretendem hacer permanentes e inmutables Ias concesiones globales hoy exigidas por el capital extranjero.

Representan un atentado contra Ia democracia en Latinoamérica y el Caribe, pues otorgan aún mayor poder a empresas transnacionales para tomar decisiones que tienen mucho que ver con que los pueblos puedan tener educación, salud y otros servicios indispensables para mejorar Ia calidad de vida.

Estas políticas, sustentadas por sectores dominantes en cada país, generan graves procesos de desestructuración económica y desintegración de nuestras sociedades bloqueando Ias posibilidades de un desarrollo efectivo.

El esquema político y económico promovido por Estados Unidos supone una integración subordinada, que actualiza y subraya Ia necesidad de impulsar un proceso de integración entre los países de América Latina y el Caribe que corresponda a su visión, necesidades intereses específicos. Este proceso debe estar basado en Ia solidaridad entre los pueblos: una integración "desde abajo", que favorezca Ia conformación de redes de intercambio de coordinación y complementación de políticas productivas, financieras y sociales a partir de los cuales un proceso de desarrollo e integración regional puede desplegarse.

Estamos convencidos que la lucha por la integración de los ueblos constituye un reto político, consistente en desarrollar un esfuerzo común para construir relaciones políticas democráticas, abarcando organizaciones a nivel local, nacional, subregional, regional y mundial con miras a construir un nuevo orden democrático en toda su globalidad.

Esa integración alternativa debe incluir un componente cultural capaz de responder a Ias reivindicaciones propias de diversos grupos de Ia sociedad: trabajadores urbanos y rurales, desempleados, pobladores, campesinos, mujeres, pueblos indígenas, etnias, religiosos, pequeños y medianos empresarios y todas Ias fuerzas económicas que pongan el interés nacional por encima de los intereses particulares.

Los partidos de izquierda deberán siempre mantener Ias más estrechas relaciones con estas organizaciones populares o de Ia sociedad civil, no para instrumentalizarlas pero sí para conocer bien sus exigencias y asumirlas en su lucha.

Debe ser un componente fundamental de un proyecto popular, una educación que asegure el desarrollo económico y social, profundice la democracia en tanto brinde los instrumentos para opciones conscientes, de real participación.

Un proyecto alternativo de integración debe ir más allá del marco meramente comercial liberalizador, que tiende a incrementar la vulnerabilidad de nuestras economías y Ia dependencia con el capital transnacional. Debe tener como objetivo de corto, mediano y largo plazo, una integración social, política y económica y una articulación dinámica de culturas, para lograr un desarrollo económico y social justo.

Los participantes en el Foro reafirmamos que todo proyecto alternativo o programa de acción político, debe tener en cuenta el papel nocivo que juega Ia política intervencionista de los Estados Unidos. Ese injerencismo historicamente ha tenido por objetivo resguardar Ias estructuras del capitalismo dependiente en Ia región, agrediendo todo proyecto político que no priorice los intereses económicos y geopoliticos de esa potencia.

El éxito de Ia integración de los pueblos puede ser seriamente comprometido por Ia manipulación de Ia deuda externa. Los bancos acreedores y organismos financieros quieren hacer creer que, con los acuerdos hechos sobre Ia base del Plan Brady, estarían resueltos los problemas creados por Ia deuda externa. Nada más falso. El pago de Ia deuda externa sigue profundizando Ia miseria e imposibilitando las inversiones necesarias al crecimiento económico, progreso técnico y justicia social. La integración exigirá buscarse mecanismos propios de negociación conjunta como repuesta a Ia unidad de los acreedores.

V.- PREOCUPANTE "LEGITIMACION" DE LA POLITICA INTERVENCIONISTA

Alertamos al mundo sobre Ia peligrosidad que conllevan Ias más recientes manifestaciones de Ia intervención militar, amparadas y ocultas, en Ia lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Bajo ese pretexto Estados Unidos organiza campañas militares en Ia región andina a Ia vez que fortalece Ia capacidad represiva de Ias estructuras de seguridad y de espionaje en los países de nuestra región.

A Ia política de Ias cañoneras tradicionalmente empleada por los Estados Unidas contra nuestros pueblos, ahora se suma Ia legitimización de Ia misma a partir del fallo ilegal de Ia Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos el cual, junto a una serie de gestiones de extradición bajo presiones diversas, legitima el secuestro de quien el propio gobierno de Washington considere que ha cometido un delito. Unimos nuestra voz a Ias otras fuerzas defensoras del derecho, para denunciar este nuevo intento de imponer Ia ley del más fuerte en Ias relaciones internacionales, en flagrante violación de Ias soberanías nacionales y del derecho internacional. Demandamos Ia anulación de esa pretensión ilegítima por los organismos mundiales y regionales jurídicos competentes, así como Ia inmediata repatriación de los secuestrados.

La política agresiva y de creciente hostilidad del gobierno de los Estados Unidos contra el pueblo y gobierno de Cuba, incluyendo los nuevos intentos de ampliar el bloqueo económico contra esta nación soberana, constituye una afrenta a Ia soberanía latinoamericana y caribeña y una ofensa a Ia dignidad de sus pueblos. Frente a esto, afirmamos nuestro apoyo al derecho del pueblo y gobierno de Cuba a defender su determinación de llevar adelante Ia construcción del socialismo en su país. Nos comprometemos con Ia movilización de los pueblos de nuestra región y el mundo para contribuir a Ia defensa de esta hermana nación latinoamericana, exigiendo de parte de todos los gobiernos, no ceder a Ias presiones imperiales que pretendem obstaculizar los lazos de cooperación con Cuba, que sólo puede arrojar saldos positivos en términos materiales y morales.

VI.- ALTERNATIVAS Y EXIGENCIAS

En defensa de Ia soberanía de los pueblos y el derecho de autodeterminación e independencia, y de los derechos políticos, cívicos, económicos, sociales y culturales de los hombres, mujeres, niños y pueblos enteros de nuestra América.

Llamamos a construir un nuevo orden económico y político internacional, distinto al que hoy se pretende imponer bajo el hegemonismo norteamericano y de las potencias capitalistas, que permita:

La democratización de los organismos multinacionales y en especial, las Naciones Unidas, revisando sus actuales normas orgánicas que permiten el abuso hegemónico del Consejo de Seguridad, organismo creado para resguardar la paz, foro ahora utilizado con el propósito de justificar recientes guerras ilegales de Estados Unidos;

Resolver definitivamente el grave problema de la deuda externa, que agobia a los países del Sur y los oprime, condonándola y logrando un flujo de recursos financieros positivos hacia ellos;

Modificar el actual régimen de intercambio desigual entre los países desarrollados y los del Sur, que impone a estos últimos un permanente y creciente drenaje de recursos;

Una total reorientación de las políticas y funciones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, redefiniendo los mecanismos de toma de decisiones en ellas;

Políticas económicas y modelos de desarrollo que garanticen la preservación del medio ambiente, terminen con la devastación ecológica y vinculen Ia lucha por el medio ambiente con Ia lucha contra Ia pobreza;

El reconocimiento de Ia deuda ecológica que tienen los países del mundo capitalista desarrollado con los países del Sur;

La reorientación de gastos militares de las grandes potencias hacia el desarrollo del Sur, impulsando el desarme mundial;

La democratización de los mecanismos de información y comunicación mundial;

El respeto a Ia soberanía nacional y a los principios de no intervención, y de solución política de Ias diferencias entre naciones;

El impulso a Ia reforma jurídica internacional de acuerdo con Ias metas propuestas, en el contexto de Ia designación en Naciones Unidas de esta década como Ia Década del Derecho Internacional y Ia Paz, para Ia elaboración de proyectos de acuerdos y convenciones que garanticen que entramos al año 2000 con un sistema jurídico internacional a Ia altura de Ias exigencias de Ia justicia y de Ia paz;

El impulso a procesos de integración de los pueblos y naciones a niveles regionales y Sur-Sur como instrumentos de los países del Sur para fortalecer su inserción en la economía mundial.

El Foro de Sao Paulo demanda:

1) El cese inmediato del ilegal e inmoral bloqueo contra Cuba y Ia asistencia económica internacional masiva para lograr impedir que se sigan profundizando Ias nefastas consecuencias de más de treinta años de bloqueo. Asimismo Ia restitución del territorio de Guantánamo a Cuba.

2) La restitución de Jean Bertrand Aristide a Ia Presidencia de Haití y Ia plena aplicación de sanciones contra ese país hasta tanto su legítimo Presidente no regrese con los poderes que le corresponden. Damos nuestro apoyo a Ia propuesta de Aristide, de que Ias negociaciones se lleven a cabo en Haití y sin ningún tipo de intervención militar o amenaza de Ia misma.

3) El reestablecimiento pleno de los derechos democráticos cercenados en el Perú y Ia elección democrática de un Congreso Constituyente soberano, previo acuerdo de sus características y de Ia legislación electoral entre Ias fuerzas políticas y el régimen "de facto". Condenamos el golpe militar que impuso en el Perú un régimen dictatorial y militarizado con Ia participación activa de quien fuera electo 2 años atrás, Presidente Constitucional. Demandamos el cese del hostigamiento y represión contra organizaciones políticas, sociales y populares.

4) El fiel y oportuno cumplirniento por parte del Gobierno de El Salvador a los Acuerdos de Paz firmados con el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional. Es de suma importancia proceder al inmediato cumplimiento de los acuerdos sobre el tema económico-social, particularmente lo referente a Ia transferencia de Ias tierras de Ias zonas conflictivas a sus actuales pobladores y trabajadores, lo mismo que superar el atraso en el funcionamiento del Foro para Ia concertación económica y social, pues se trata de acuerdos claves pare crear nuevas opciones de desarrollo para los sectores populares.

5) La agilización del proceso negociador en Guatemala, tomando er cuenta que no habrá paz en Centroamérica sin paz en Guatemala y que, Ia propuesta de Ia URNG denominada "Por una paz justa y democrática: Contenido de Ia Negociación" constitue una propuesta viable para lograr una solucion política al conflicto armado.

6) El Foro demanda el cese inmediato de toda injerencia e intromisión de los Estados Unidos en los asuntos internos de Nicaragua, así como el fin de Ias presiones y chantaje que pretendem condicionar el futuro político de esa nación y revertir Ias conquistas de Ia Revolución Popular Sandinista.

En este sentido denuncía el congelamiento de fondos ya aprovados, pretendiendo ignorar u olvidar que esas asignaciones representan miserables migajas de lo que tendrian que entregar, pues Ia Corte Internacional de Justicia de La Haya ordenó a los Estados Unidos pagar a Nicaraqua los daños ocasionados por Ia guerra.

7) El desconocimiento al gobierno ilegítimo impuesto en Panamá por la invasión de los Estados Unidos, el retiro de todas las tropas estadounidenses de ese país y el respeto pleno a los tratados Torrijos-Carter.

8) El respeto al derecho del hermano pueblo latinoamericano de Puerto Rico a Ia libre determinación y a Ia independencia, así como el cierre de Ias bases militares en esa nación.

9) La restitución a Ia República Argentina de Ias Islas Malvinas y demás enclaves coloniales ingleses en el Atlántico Sur, al mismo tiempo, el inmediato desmantelamiento de Ias bases militares instaladas por el Reino Unido de Ia Gran Bretaña, como el cese de Ia explotacíón económica de los recursos naturales del mar adjacente y de toda restricción aplicada en Ia zona a Ia República Argentina.

10) La total erradicación del colonialismo en el Caribe y la eliminación de Ias bases militares extranjeras en esa región, para hacer realidad el derecho a Ia autodeterminación y independencia de los países y territorios que aún sufren dominación colonial en América Latina y el Caribe.

11) La continuidad del proceso de negociación, para una solución política y no militar, al conflicto interno colombiano y Ia reanudación pronta del diálogo entre el gobierno y Ia Coordinadora Simón Bolivar.

12) El cierre de Ias bases militares de los EE.UU. en Honduras.

El Foro constata que no ha habido avances en el panorama político y democrático en Ia inmensa mayoría de los países de Ia región, cuya situación fue adecuadamente caracterizada el pasado año en Ia Ciudad de México. En algunos países, subsisten regímenes autoritarios que para aplicar Ias políticas neoliberales y facilitar Ia impunidad, el abuso y Ia corrupción de los gobernantes, se niegan a impulsar Ia transición a Ia democracia, a respetar el voto ciudadano y comprometerse en Ia formación de auténticos sistemas de partidos políticos regidos por Ia competencia en condiciones de igualdad y por Ia posibilidad real de la alternancia en el gobierno.

Exige por lo tanto, el cese inmediato inequívoco de los mecanismos y fraudes electorales, de Ia extensión de prácticas penales y corruptas, Ia represión a los sindicatos y organizaciones sociales independientes, del control de Ia prensa y los medios de comunicación para limitar los alcances de Ias transformaciones sociales y manipular los anhelos democratizadores de Ia sociedad.

Creemos que existe hoy Ia posibilidad y Ia necesidad de construir nuevos puentes de entendimiento y fórmulas de acción conjunta entre Ias fuerzas democráticas del Sur y del Norte, ambas víctimas del mismo sistema global neoliberal. La existencia de opresión y desempleo creciente, Ias crisis fiscales y Ia afectación de servicios sociales, el surgimiento de tendencias racistas y derechistas, Ia amenaza ecológica, el fortalecimiento del poder y autonomía de Ias comunidades, Ia autogobernación, Ia igualdad de género y racial, son elementos comunes a Ias plataformas políticas de organizaciones, movimientos y partidos democráticos tanto del Sur como del Norte.

Consideramos imprescindible impulsar Ia creación de un frente común de negociación latinoamericano frente a Ias grandes potencias y bloques. Demandamos a los Jefes de Estado y de Gobierno, en ocasión de Ia cumbre en Madrid, Ia necesidad imperiosa de asumir este reto sobre una base unitaria sin injerencia externa alguna.

También es necesario retomar los esfuerzos realizados en Ia década pasada, para analizar Ia creciente concentración de los médios de comunicación en manos de cada vez menos empresas y el creciente predominio norteamericano en Ia difusión de noticias.

Próximo al Quinto Centenario del Ilamado descubrimiento de América y del consiguiente inicio de Ia resistencia indígena, negra popular, los participantes en el Foro invitan a los pueblos del Mundo a asumir Ias luchas de nuestros pueblos originarios, a partir de una reflexión sobre este acontecimiento histórico que, con el exterminio de más de 100 millones de vidas humanas de nuestros pueblos originarios, impuso el sojuzgamiento político, cultural, económico y social que hoy sigue negando los más elementales derechos a nuestros pueblos indígenas junto a Ias grandes mayorlas populares.

VII.- DECISIONES

El III Encuentro aprobó Ias recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre Ia futura integración del mismo, sus normativas y facultades para asegurar el seguimiento y ejecución de Ias resoluciones del Foro, así como de su representación y divulgación de sus objetivos y principios en los diversos foros y eventos internacionales. Se recibió, asimismo, un informe sobre los foros a realizarse en Europa y Norteamérica.

Los participantes en este III Encuentro encomendaron al Grupo de Trabajo llevar a cabo Ias siguientes acciones en cumplimiento de jos compromisos y tareas políticas asumidas por el Foro:

1) Dar a conocer, particularmente a nivel de Ias otras regiones del Sur, Ias posiciones políticas y económicas expresadas en nuestros trabajos y eventos, promoviendo el reconocimiento institucional del Foro y el establecimiento de una comunicación permanente con foros e instancias análogas.

2) Enviar una delegación de destacados dirigentes a Ia celebración del 33 Aniversario de Ia Revolución Cubana y para transmitir al gobierno y pueblo cubano Ias decisiones del Foro y hacer efectiva su solidaridad con Ia defensa de Cuba.

3) Participar y promover activamente los programas alternativos a Ia celebración oficial del V Centenario. Llamamos a impugnar Ia celebración oficial de esa fecha, y exaltar Ia resistencia indígena, negra y popular, como parte del gran esfuerzo liberador.

4) Convocar un Seminario-Taller sobre Educación Política y Ia Nueva Relación Partidos Políticos-Movimientos Sociales, asegurando Ia presencia de organismos sindicales y populares.

5) Designar una delegación que de seguimiento al proceso de Paz y búsqueda de una solución política negociada en Ia que están empeñados gobierno y guerrilla y el conjunto de Ia sociedad colombiana. Asimismo, convocar a una Conferencia de Solidaridad y por Ia Solución Política del conflicto en Colombia, cuya fecha y sede será determinada oportunamente.

6) Promover Ia conformación de delegaciones multinacionales y multipartidarias de fuerzas participantes en el Foro de São Paulo, para actuar ante diversos foros internacionales.

7) Promover la acción unitaria de los parlamentarios, de los partidos del Foro de São Paulo, en los parlamentos regionales, el Parlamento Latinoamericano y Ia Unión Interparlamentaria Mundial.

8) Consultar Ia convocatoria a un Seminario-Taller sobre Ia opresión de género, priorizando los siguientes temas: feminización de Ia pobreza; reproducción humana; participación y representación de Ia mujer; políticas públicas, democratización del Estado y de Ia sociedad, así como de cultura feminina.

9) Realizar su IV Encuentro en La Habana, Cuba.