VIII ENCONTRO - CIDADE DO MÉXICO (MÉXICO) – 1998

DECLARAÇÃO FINAL - ESPANHOL

DECLARACION FINAL DEL VIII ENCUENTRO DEL

FORO DE SAO PAULO

El VIII Encuentro del Foro de São Paulo, dedicado a la memoria del Comandante guatemalteco, Rolando Morán, se realiza en medio de la crisis del modelo neoliberal y del creciente rechazo a los gobiernos y partidos que lo han implementado y que una vez más buscan que sean los pueblos quienes si paguen sus consecuencias.

La crisis, que se inició en el sudeste asiático, llegó a nuestro continente y amenaza con agravar aun más la situacion de la mayoría de los latinoamericanos y caribeños. Los países desarrollados desacelerarán su crecimiento y, dentro de ellos, muchos sectores sociales sutrirán las consecuencias. Pero nuestra región - cuya participación en el PBI mundial es sólo de 6,1 por ciento y tiene una situación de atraso estructural y dependencia, con una abultada deuda extema- pagará el más alto costo social, lo que ensanchará todavia más la brecha entre ricos y pobres, así como también profundizará aun más las desigualdades sociales por razón de género, etnia, raza y edad, agravando las consecuencias en la población femenina e infantil. Nunca como desde ahora quedarán al descubierto las atrocidades perpetradas por el neoliberalismo. Nunca como desde ahora se justificará tanto un cambio radical en las orientaciones prevalecientes en la región.

Hasta ahora ha predominado una orientación según la cual impera en el mundo una lógica de globalización neoliberal que lleva a propiciar desde los gobiernos las mejores condiciones para la competitividad de las empresas transnacionales. Nosotros creemos en la lógica de una economía humanizada, al servicio de la sociedad. Mientras el imperialismo pretende que el avance científico y tecnológico conduce a eternizar el status quo, nosotros estamos convencidos de que ese avance muestra la capacidad de la humanidad para resolver los problemas que amenazan su existencia misma. Ratificamos plenamente lo expresado en b Declaración Final del Vll Encuentro del FSP: "El modelo neoliberal concibe al desarrollo como la condición en que las élites pueden acumular mas riqueza a expensas dei crecimiento de la pobreza, la marginación y la exclusión de una creciente franja de la población mundial. Afirmamos que el objetivo supremo del desarrollo debe ser la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales del ser humano, con justicia social y armonía con la naturaleza".

Este panorama mundial resulta agravado por la creciente hegemonía política de Estados Unidos y una situación unipolar en lo militar que ha habilitado un creciente intervencionismo de esa potencia en diversas partes del planeta, ya sea utilizando los organismos supranacionales o a través de su acción militar directa.

Como ya lo ha expresado el FSP en anteriores encuentros, las criticas que hacemos al orden intemacional vigente no suponen aislarnos en este mundo contradictorio, conflictivo y en globalización, sino aprovechar las oportunidades y ventajas que nuestra época ofrece para el desarrollo, lo que sólo será posible con proyectos integrales altemativos al neoliberalismo, capaces de generar el más amplio consenso y compromiso de todas y todos los actores sociales afectados, en el marco de un proyecto de integración regional al servicio de los intereses de los puebios, que se sustenten en una estrategia de poder funcional a los Intereses de las grandes mayorías nacionales que nos permita acumular fuerzas en la dirección de los cambios profundos.

Es resaltable que ahora se escuchen voces de "autocrítica" en el seno de los mismos organismos intemacionales que son responsables del modelo e insensibles a las aspiraciones de los pueblos a una vida digna. Pero para nosotros es claro que no existe voluntad política de implementar cambios sustanciales al modelo, en función de los intereses que históricamente han defendido las élites latinoamericanas.

Nos corresponde a los pueblos luchar por cambios en el orden mundial, que modifiquen drásticamente las condiciones internas en el seno de cada pais. La justicia social y la plena vigencia de los derechos humanos no serán realidad si no avanzamos hacia una sociedad que se proponga eliminar la brecha cada vez más grande entre ricos y pobres, y superar las desigualdades de género, raza, etnia y edad, utopia a la que unos llamamos socialista y otros sociedades postcapitalistas.

Los gobiernos neoliberales pretenden absorber el efecto de los ajustes anunciados tras la crisis bursátil, con un asistencialismo puntual que sólo busca impedir la adopción de medidas encaminadas a una justa producción y distribución de la riqueza material y espiritual, y a los cambios estructurales que dicho objetivo requiere. No podemos aceptar que los responsables de la pobreza nos hablen de la necesidad de erradicarla mientras ocultan la riqueza que se acumula en el otro polo cada vez más reducido de la sociedad., que destruyen incluso a las capas medias y muchos empresarios no vinculados al capital transnacional . Hay que marcar la responsabilidad de los gobiernos de la región que, al no adoptar medidas para revertir dicha situación, estimulan en nuestros países una mayor crisis social y política, amenazando de hecho las conquistas democráticas.

Frente a esta realidad tenemos plena seguridad de que existen salidas alternativas ante la explotación y la desigualdad social y de género, la depredación del planeta y la creciente degradación de la condición humana. Estos desafíos exigen revalorizar, desde la izquierda, la acción politica y el papel de los partidos para tornarlos capaces de cumplir democráticamente la función de representación de amplios sectores sociales, de organizar y conducir a las mayorías, con estrategias de poder adecuadas para realizar las transformaciones necesarias que exigen las sociedades injustas de nuestros países, y gobernar identificados con los intereses de sus naciones y sus pueblos. No hay democracia sin política, sin partidos, sin sindicatos y sin movimientos sociales organizados.

En las condiciones actuales de la globalización capitalista el poder de las transnacionales está reduciendo el papel de los gobiemos para controlar los movimientos del capital - los que se han acelerado vertiginosamente por la vía informática - y para conducir las políticas económicas y sociales. Paralelamente se promueven por las fuerzas de derecha transformaciones institucionales, funcionales a esta nueva realidad economica

Es que el sistema no puede sostenerse sino a condición de limitar sempre mas drásticamente la participación de los pueblos en la toma de decisiones. Cuando no impone dictaduras o autoritarismos pugna por vaciar de contenido las formas democráticas. En concordancia con los dogmas del neoliberalismo se dictamina que las grandes decisiones son puramente opciones de naturaleza técnica. Toda consideración de las demandas sociales es descalificada como populismo. El consenso es proclamado como el modo de ser de la politica moderna, vaciándola asi de su función de representación de los diferentes intereses sociales. Se actúa deliberadamente para limitar el carácter representativo de los órganos electivos, para aislar al máximo de la influencia y control del pueblo los centros de decisión fundamentales.

A su vez, se pugna intensamente por la limitación de su soberania nacional. Resoluciones determinantes para ei futuro de los pueblos son transferidas crecientemente a instancias supranacionales, no electas, ajenas e inalcanzables a todo control popular donde se ejerce determinantemente la influencia de las empresas transnacionaies y los centros imperiales. El FMI, el Banco Mundial, la OMC, el Grupo de los 7, el Foro Mundial de la Economia, reducen más y más el ejercicio de la soberania nacional de nuestros paises. A ello se pretende agregar ahora el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) que darla a las transnacionales la posibilidad de acusar internacionalmente a los gobiernos que dicten leyes que puedan afectar sus ganancias previstas.

No aceptamos un orden mundial que no es capaz de garantizar la propia supervivenda de la humanidad en condiciones de dignidad. En medio de las complexidades y las incógnitas de nuestra era, la izquierda latinoamericana y caribeña, reunida en el Foro de São Paulo - espacio antimperialista, antineoliberal, y plural de encuentro, acción solidaridad y formulación de alternativas programáticas y de lucha procura conocer cada vez más las nuevas condiciones presentes en el mundo y en cada pais, para construir, a partir de esas realidades intemacionales y nacionales, proyectos compatibles con sus principios, pero concebidos no como modelos cerrados y definitivos, sino abiertos, sujetos a la experimentación y ia rectificación e impulsados por el componente fundamental de la participación social.

Toda alternativa al neoliberalismo requerirá, teniendo en cuenta las peculiaridades de cada país, una apuesta efectiva a la independencia nacional, la justicia social, la igualdad de condiciones y oportunidades, la solidaridad y la participación, en el marco de una nueva democracia, altamente participativa y que se vaya profundizando. Tenemos principios pero no recetas para movernos en pos de esos objetivos -que exigen emprender profundas transformaciones estructurales, auténticamente revolucionarias- y cada gobiemo de izquierda y progresista, en cada país, en cada ámbito, deberá desplegar con creatividad y perseverancia una política que asegure el derecho del pueblo a construir su propio destino.

Nunca como ahora, y cada vez más, la izquierda esta llamada a dar una respuesta altemativa. Hemos hecho valiosas experiencias de gobiemo, hemos impulsado y protagonizado significativas luchas, y hemos crecido en la consideración de nuestros pueblos, haciendo una contribución sustancial para construir una nueva sociedad.

SIN pretender enumerar aqui todas las iniciativas que han de ser incluidas en un programa altemativo ni hacer un desarrollo exhaustivo de ellas, es oportuno reseñar algunos de los elementos esenciales a tener en cuenta para estructurar nuestras propuestas nacionales, populares, democráticas y revolucionarias, cuya aplicación deberá ajustarse a las peculiaridades de cada realidad nacional y a las correlaciones de fuerzas en cada lugar y momento, teniendo presente el desarrollo integral de la persona.

Será imprescindible detener y revertir el proceso de destrucción productiva que tiene lugar en la mayoría de los países de la región adoptando las medidas estructurales, de política financiera, crediticia, comercial y laboral, que promuevan el desarrollo de la industria manufacturera, del agro -donde es frecuente una fuerte concentración de la propiedad y la tenencia de la tierra- y de las áreas productivas en general. Parte esencial de esta tarea es la preservación del medio ambiente y los recursos naturales, asi como establecer legislaciones en materia de comercio exterior e inversión extranjera, y politicas de desarrollo tecnológico regidas por un proyecto autónomo, nacional y regional.

Será necesario combinar armónicamente la producción hacia los mercados interno y externo, impulsar políticas responsables en materia fiscal, asi como articular políticas de desarrollo industrial. El éxito de esta política debe medirse por su papel en el restablecimiento de las cadenas productivas nacionales y regionales, la generación de empleo, la satisfacción de las necesidades sociales y la conformación de una economia balanceada.

Un requisito central ha de ser el control de los movimientos internacionales de capital especulativo. Será imprescindible propender a la constitución y el fortalecimiento de bloques entre las economias de la región, de acuerdo a los lineamientos que sobre integración el Foro de Sao Paulo ha venido reafirmando como única forma de contrarrestar la acción de los megabioques que encabezan Estados Unidos, Unión Europea y Japón. Será necesario revisar los condicionamientos que han venido imponiendo las instituciones internacionales de crédito, dando la batalla en todos los ámbitos, aprovechando incluso los reconocimientos que desde los organismos financieros comienzan a escucharse al ver que "la aldea está en llamas".

En la mayoría de nuestros países deben impulsarse reformas sustanciales a los sistemas tributarios, de tal manera que la política fiscal contribuya a desarrollar economias productivas y lograr una mejor redistribución del ingreso. Se debe tributar más a los que más tienen v combatir la evasión para revertir las situaciones en que los pobres son los únicos que pagan impuestos.

Asegurar procesos a traves de los cuales se garantice la participación democrática en la toma de decisiones por parte de todas y todos los actores sociales en el marco de relación igualitaria y del respeto a la diversidad. Así como el desarrollo de estrategias políticas que articuien lo nacional con lo regional y lo local, asegurando reales procesos de descentralización v la democratización de los procesos de elaboración y aplicación de políticas públicas.

Habrá que buscar nuevas articulaciones entre los sectores público y privado, lo que exigirá transformaciones en el Estado, que debe ser un participante activo en la orientación de las actividades económicas, y un actor central en el impuiso y la articulación junto a la sociedad civil- de las politicas sociales. Se requiere la modernización del Estado, eliminando la corrupción, el clientelismo, y defendiendo nuestros patrimonios nacionales de las politicas de privatización, y una nueva relación de éste con el mercado que garantice el bienestar de la población.

La reestructuración económica orientada al desarrollo sostenible, al incremento del nível de vida de la población y a la redistribución de la riqueza, exige que se revierta la tendenda a la reducción del mercado interno, politicas para el control nacional de los excedentes, el estímulo a la asfixiada pequeña y mediana empresa, la creación de empleos productivos que rescaten a la población económicamente activa de las filas del desempleo y del sector informal, así como la solución de los problemas sociales básicos.

Habrá que encarar imprescindibles reformas sociales, incluyendo programas de emergencia. La educación, herramienta imprescindible para construir una sociedad donde exista la igualdad de oportunidades, la salud, la vivienda y la seguridad social en sus diversos aspectos constituyen otras áreas en donde se requerirán iniciativas audaces, imaginativas, de largo plazo y de hondo contenido solidario. También en el abordaje de graves problemas, como la discriminación de la mujer-que exige ser encarada y combatida con un claro enfoque de género-, la situación de la niñez, el racismo, la delincuencia y la inseguridad ciudadana, el narcotráfico y el rol de las fuerzas armadas en una sociedad democrática.

En relación a la multietnicidad, pluriculturalidad y multilinguismo que caracteriza a las sociedades latinoamericanas, resulta fundamental el reconocimiendo social, político y jurídico de esta diversidad, el respeto a sus identidades, asi como a los derechos que de las mismas se derivan, en un marco de unidad nacional y regional.

Ninguno de estos objetivos se logrará sin una activa participación social, lo que demandará el desarrollo de políticas públicas, y la promoción de conductas colectivas a todos los niveles.

Nuestra meta es la revolución, es decir, una profunda transformación de la sociedad, la que habrá de realizarse reafirmando y recreando la democracia, aspecto esencial de todo proyecto alternativo. Cada día se hace más notoria la necesidad de reformular, ampliar y profundizar la democracia en América Latina y el Caribe, lo que pasa, esencialmente, por abrir más y mejores canales de participación de todos los segmentos de la población, sobre todo de quienes continúan marginados del proceso de decisiones. El avance de una nueva democracia pasa por lograr mayor poder politico para el pueblo y por restituirle a las instituciones del estado-nación la capacidad decisoria que le permita cumplir sus funciones de mediación social. La vigencia y consolidación de un sistema politico-institucional democrático es sustancial para el proyecto aiternativo. En él deben confluir simultáneamente la libertad, la justicia y la participación efectiva de la población.

La politica exterior debe estar al servicio de los intereses de cada pais y de la búsqueda y promoción de mercados para su producción, en el marco de los siguientes principios: afirmacion de la independencia irrestricta en las decisiones que tome cada nación; solidaridad con los pueblos del mundo; reafirmación del principio de no intervención y autodeterminación; mantenimiento de relaciones con todos los paises; democratización de los organismos internacionales; promoción de la constitución de un frente de deudores para encarar el problema de la deuda externa y del intercambio desigual y apoyo a las iniciativas que a este respecto se establecieron en el encuentro de Caracas; defensa de los derechos humanos; impuiso a los foros intemacionales a favor del combate al "dumping social" y por el mejoramiento de las condiciones de vida; defensa del medio ambiente; respaldo al desarme y activo compromiso en favor de la paz mundial, lucha por un orden internacional justo.

Una línea fundamental debe ser la no aceptación de tratados impuestos unilateralmente, violando nuestra soberania. En ese contexto rechazamos el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) y a toda forma unilateral de condicionamientos comerciales y de inversión.

El poder transformador de las fuerzas democráticas en América Latina dependerá, más que nunca en esta época, de su capacidad para interpretar y ganar el apoyo activo de las grandes mayorías, así como del impuiso de auténticas y flexibles políticas de alianzas que posibiliten amplios consensos sociales. El objetivo no es meramente llegar al gobiemo, sino llegar para transformar la sociedad. Y como ello no es tarea de unos pocos años, sino un proceso complejo y largo, será imprescindible consolidar y ampliar los respaldos sociales para la construcción de un proyecto estratégico que permita mantenerse en el gobiemo y realizar los qrandes cambios revolucionarios que demandan nuestras sociedades. Un triunfo electoral, y en general el ascenso de la izquierda al gobiemo, no debe transformarse en una frustración. Ante los reiterados fracasos de los partidos de derecha, son crecientes ias expectativas de que la izquierda solucione los problemas de la gente, lo que puede generar impaciencias y hasta fricciones con un gobierno popular. Por eso hay que hablar antes de alcanzar el gobiemo con mucha claridad, sin demagogia, sin generar falsas expectativas, acerca de las posibilidades pero también de las limitaciones y condicionamientos que deberemos enfrentar para llevar adelante nuestro proyecto. Debe quedar claro que no podrán revertirse de un día para otro todos los efectos de décadas de políticas antipopulares. Estas tareas históricas son responsabilidad y corresponde resolverlas a las fuerzas revolucionarias, democráticas y progresistas en su propio país y de acuerdo a las condiciones concretas nacionales.

Finalmente, somos conscientes de que el proyecto alternativo en cada país solamente podrá abrirse camino si el conjunto de los pueblos y las organizaciones de izquierda conjugamos ese valor superior que es la solidaridad.

Solidaridad con quienes luchan por el pan, por la democracia, por la paz y por la justicia; con quienes se enfrentan a la reacción y al imperialismo; solidaridad con Cuba -objeto desde hace décadas de un inadmisible e inhumano bloqueo-; solidaridad con los gobiernos populares locales que ya son realidad en varias ciudades y regiones del continente; solidaridad con los frentes y partidos progresistas y de izquierda que en los proximos años seguramente van a ir asumiendo los gobiemos nacionales en distintos paises. La solidaridad y la unidad de los pueblos y las organizaciones politicas comprometidas con las transformaciones democráticas y revolucionarias serán otro de los grandes requisitos para abrirnos camino en el difícil escenario internacional.

Al tiempo de reconocer la necesidad de la búsqueda y de admitir que no pretendemos respuestas definitivas para todos los problemas, afirmamos que la izquierda ha recorrido un largo camino no sólo en la elaboración teórica y en la lucha junto al pueblo, sino que posee ya diversas y exitosas experiencias de gobiemo. Ellas demuestran que existen otras maneras de hacer las cosas. El creciente respaldo popular a las opciones progresistas va tornando cada día menos creíbles las predicciones de la derecha (y de varios jefes de Estado) con relación a la presunta incapacidad de la izquierda para gobernar, para atraer inversión extranjera e impedir la fuga de capitales, y para garantir los equilibrios y la seguridad. Son ellos quienes han fracasado. No somos nosotros sino ellos los que han desencadenado o facilitado una crisis como la actual, los que han despejado el espacio para el vuelo de los capitales golondrina, los que han generado la inestabilidad y la incertidumbre, los que han ocasionado los conflictos sociales y las situaciones de enfrentamiento y guerra. También es en el marco del modelo neoliberal que se ha engendrado la corrupción, otro de los elementos que jaquean a la política y acorralan a la ética.

Con confianza pero con humildad, con firmeza pero con flexibilidad, seguros de nuestros principios y conquistas, pero conscientes de la necesidad de profundizar nuestras búsquedas y luchas, las organizaciones integrantes del Foro de Sao Paulo llamamos a los pueblos de América Latina y el Caribe, a todas las fuerzas democráticas, a todos los sectores dispuestos al dialogo, a redoblar los esfuerzos para alcanzar un mundo más justo y seguro para todos. Consideramos que la búsqueda de una alternativa al neoliberalismo y la conquista de victorias en la lucha por la independencia nacional, la democracia y la justicia social en nuestros paises. requiere la más amplia unidad del pueblo Io que implica la convergencia política entre las fuerzas y corrientes democráticas y antiimperialistas.

SALUDAMOS y nos solidarizamos con quienes a lo ancho y a lo largo de nuestro continente alientan la esperanza en los cambios; a los millones de excluidas y excluidos de una vida digna; a los pueblos que enfrentan la represión, la guerra sucia y el terrorismo de Estado -como el de Colombia-, o el criminal bloqueo impuesto por el imperialismo -como el que padece Cuba-, o sufren aun el anacronismo histórico del colonialismo -como Puerto Rico (donde se cumplen cien años de la invasión norteamericana), Martinica, Guadalupe, Guayana francesa. Islas Malvinas y otros países de América Latina y el Caribe- o el abuso de castas dirigentes involucradas en la corrupción y el saqueo de los bienes públicos.

Nos identificamos con las luchas de los pueblos indigenas de América Latina, para lograr el reconocimiento de sus identidades y derechos. Destacamos especialmente como una tarea pendiente de las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias el lograr que los estados cumplan con el Convenio 169 de la Organización Intemacional del Trabajo (OIT), que establece la obligatoriedad que tienen las empresas nacionales y extranjeras, de consultar a las comunidades originarias e indígenas sobre las condicíones de las inversiones y explotaciones de los recursos naturales, renovables y no renovables, y si es posible beneficiarlas de las utilidades de su explotación.

Nos solidarizamos con la lucha por lograr la equidad de género que debe ser emprendida por hombres y mujeres por igual. Reafirmamos nuestro compromiso de combate a toda expresión de racismo en nuestro continente.

Nos comprometemos a vigilar el cabal cumplimiento de los Tratados del Canal de Panamá de acuerdo a los cuales el 31 de diciembre de 1999 deberá culminar el desmantelamiento de las bases militares extranjeras allí instaladas, y la reversión de esa via acuática al patrimonio nacional panameño.

Saludamos las acciones de las entidades y partidos que. en ocasión de la Conferencia de la OEA sobre Terrorismo aue se realizará en Mar del Plata los dias 24 y 25 de noviembre de 1998, están organizando una Contra-conferencia con el fin de desenmascarar los verdaderos objetivos de la misma.

Rechazamos la estrateqia norteamericana de "guerra a las droqas" que se desarrolla en América Latina en general y en los países andinos de manera particular, Ia cual se ha convertido en un pretexto de intervención politica, económica y militar en nuestros países. Rechazamos la certificación unilateral con la que Estados Unidos somete a nuestros pueblos y demandamos una certificación multilateral que involucre tanto a los paises productores como consumidores de droqa. Reiteramos nuestro compromiso con la lucha frontal contra la libre empresa de la droga y exiqimos una salida pacífica v concertada a un problema mundial que. con la actual política antidrogas, solo ha tenido a los campesinos como sus principales víctimas.

Saludamos y nos solidarizamos con los movimientos populares y las organizaciones de izquierda y progresistas que llevan adelante jornadas de luchas sociales, como las recientes huelgas en Colombia, Ecuador, Argentina. Perú y Chile; con los puebios que han logrado conquistas relevantes producto de procesos de lucha que propiciaron exitosas negociaciones, como El Salvador y Guatemala, los cuales deben expresarse y profundizarse en una democracia económica, política y social; las conversaciones de paz en Colombia y en Chiapas, respetando los derechos de esos pueblos, la concreción de importantes avances, con perspectivas de gobiemo, en todo el Continente.

Saludamos al puebio Cubano al cumplirse, el 1° de enero de 1999, los primeros cuarenta años del triunfo de su revolucion. Una vez más nuestra fraterna solidaridad en su lucha por construir una nueva sociedad mucho más justa y democrática.

Saludamos al pueblo de Nicaragua y al FSLN, al conmemorarse el 19 de julio de 1999, 20 años del triunfo de la revolución popular sandinista que significó una victoria de todos los pueblos de América y el Caribe, y tuvo hondas repercuciones en el continente y particularmente en Centroamérica. Es necesario que reflexionemos sobre ese proceso, su presente y futuro.

Saludamos y nos solidarizamos con el pueblo de México y sus Partidos de izquierda y muy especialmente, con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), fraterno y hospitalario anfitrión de este VIII Encuentro, que llevó al compañero Cuauhtémoc Cárdenas a gobernar la ciudad más grande del continente y alcanzar importantes victorias en otras partes de México, imponiendo un cambio sustancial en las perspectivas futuras de este país.

El VlIl Encuentro del Foro de São Paulo reafirma la vigencia y proyección de este espacio plural, democrático, antiimperialista y solidario, y se compromete a continuar intercambiando experiencias y opiniones, buscando con espíritu abierto las soluciones que nuestros países requieren, y bregando junto a cada pueblo para que se haga realidad el sueño de nuestros próceres de la primera independencia y de quienes, con Ernesto Che Guevara como símbolo y ejemplo, han construido a lo largo del siglo que finaliza la inextinguible confianza en nuestras propias fuerzas.

México, D.F., 1 de noviembre de 1998.