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VII Encontro – Porto Alegre (Brasil) 1997 DOCUMENTO CENTRAL
PRESENTACION FINAL SEPTIMO ENCUENTRO DEL FORO DE SAO PAULO
Observación preliminar
El
presente texto contiene las tesis principales para la elaboración del Documento
Central del Séptimo Encuentro del Foro de Sao Paulo. Una versión preliminar fue
sometida a la discusión del Grupo de Trabajo (GT) del Foro que se reunió en La Habana.
En esa ocasión el texto fue modificado, enmendado y enriquecido. La práctica de
proponer al Foro un Documento Central fue adoptada por primera vez en el Sexto Encuentro
(San Salvador, 1996). El GT tuvo entonces la preocupación de precisar la naturaleza
y las funciones del documento. No se trata de una propuesta para someter a votación
en el Encuentro, sino de un incentivo al debate. Los contenidos del documento expresan
un consenso del Grupo de Trabajo y, como ocurrió anteriormente, no reflejan necesariamente
todas las posiciones de las organizaciones integrantes del GT, ni tampoco las de
todos los partidos que forman parte del Foro. Al final del VII Encuentro será propuesta
una breve Resolución - como ocurrió en los seis Encuentros anteriores -, que deberá
reflejar las discusiones y los acuerdos a que el Encuentro llegue consensualmente.
Tal procedimiento corresponde a la naturaleza misma del Foro de Sao Paulo: una articulación
de partidos y movimientos diversos en sus orígenes y referencias políticas e ideológicas que no se propone constituir una organización internacional sometida a cualquier
forma de centralismo.
I. EL FORO DE SAO PAULO SIETE AÑOS DESPUES
1.
Los primeros días de julio de 1990 se realizó en Sao Paulo, por invitación del Partido
de los Trabajadores, el Encuentro de Partidos y Movimientos de Izquierda de América
Latina y el Caribe. Cuarenta y ocho delegaciones estuvieron presentes en la reunión
y otros justificaron su ausencia, manifestando interés por sus conclusiones y resultados.
2.
En un cuadro cambiante y complejo se reunió por primera vez, en julio de 1990, después
de muchos años de poca comunicación entre sí, un espectro tan diverso de fuerzas
políticas como las que concurrieron a la primera reunión en Sao Paulo. El Encuentro
estuvo caracterizado por la apertura, la franqueza y la libertad de los debates.
Es importante destacar ese clima teniendo en cuenta la heterogeneidad de las fuerzas
presentes, la diversidad de situaciones en que esos partidos actuaban y la ausencia
de una práctica anterior de discusión política continuada. Fue igualmente relevante,
la disposición manifiesta de todos los presentes a resistir a las políticas de inspiración
neoliberal y persistir en la búsqueda de una alternativa a los viejos modelos nacional-desarrollistas
y a las políticas de ajuste que comenzaban a implantarse con el espaldarazo de las
principales economías del continente, lo que producía un efecto de demostración
extraordinario en la región. Había una clara percepción de que los ajustes en curso
agravarían las ya graves desigualdades sociales, provocarían la desindustrialización,
impulsarían la contrarreforma agraria donde hubiera ocurrido o la frustraría donde
todavía no hubiera sido realizada, comprometiendo la soberanía nacional y, en la
medida en que sufrían resistencia por parte de importantes movimientos sociales,
acabarían por asumir un carácter antidemocrático, autoritario.
3.
Mas, al mismo tiempo, se tenía conciencia de que la elaboración de los partidos
y movimientos presentes era, por lo menos, insuficiente para constituir de inmediato
una alternativa democrática y popular. Las izquierdas y los partidos populares tenían
un pasado con el cual deberían de ajustar cuentas. Tenían, sobre todo, la necesidad
de profundizar los programas alternativos: (re)construir proyectos nacionales de
desarrollo basados en la necesidad de promover la inclusión social y radicalizar
la democracia, al mismo tiempo que proponer políticas de integración alternativas
a las que están en curso en el Continente, apoyando una presencia soberana en el
mundo. Se trata, finalmente, de establecer nuevas formas de vincularse a las clases
trabajadoras, de repensar alianzas, de renovar las formas de organización y el lenguaje
político.
4.
Para continuar y profundizar ese debate, los partidos presentes en la reunión de
Sao Paulo decidieron convocar un nuevo encuentro para 1991, en la Ciudad de México.
Se decidió, igualmente, crear un Grupo de Trabajo (GT) que asegurase las relaciones
de los partidos entre un encuentro y otro. A partir de México esa articulación de
partidos pasó a llamarse Foro de Sao Paulo, evocando el encuentro de 1990. Es responsabilidad
del GT, a partir de 1991, preparar política y organizativamente los Encuentros,
proponer las normas para la participación de partidos y movimientos en el Foro,
organizar seminarios temáticos de profundización y coordinación de iniciativas entre
una reunión y otra. Después del Segundo Encuentro de México (junio/1991), el Foro
realizó Encuentros en Managua (julio/1992), en La Habana (julio/1993), Montevideo
(mayo/1995) y San Salvador (julio/1996).
5.
El Encuentro de Sao Paulo se realizó en una coyuntura crucial para las izquierdas,
por un lado las profundas transformaciones derivadas del avance que en las últimas
décadas ha ido presentando el proceso de internacionalización del gran capital y
de la economía mundial, el cual se ha expresado en una creciente transnacionalización,
junto al surgimiento de un nuevo modelo de acumulación de capitales y el afianzamiento
de importantes modificaciones en el sistema de dominación mundial. Por otro, desde
1985 venían ocurriendo profundos cambios en la Unión Soviética y los países del
este europeo. En 1989 ese proceso desembocaría en el derrumbe del Muro de Berlín,
episodio emblemático de la crisis de los modelos socialistas del Este de Europa,
que culminaría con la autodisolución de la URSS en diciembre de 1991. A su vez la
República Popular China emprendía un vasto programa de reformas económicas con la
apertura de sus fronteras al masivo ingreso de capitales internacionales y con la
adopción creciente de mecanismos de libre mercado. En Europa Occidental por su parte
se asistía a un viraje en la orientación de los partidos socialdemócratas, que abandonaron
las políticas de estado de bienestar social, implementadas sobre todo, después de
la Segunda Guerra Mundial.
6.
Coincidiendo con la crisis de los procesos de construcción del socialismo y de la
socialdemocracia, y en cierta medida, en relación con ella, el capitalismo pasaba
por transformaciones profundas. A partir de los años 70 ocurrió un incremento extraordinario
de la internacionalización no sólo de los procesos productivos como, sobretodo,
del capital financiero. Esta globalización, palabra cada vez más incorporada al
vocabulario político, que amerita un análisis más profundo sobre sus alcances ideológicos
y políticos (1); fue acompañada e impulsada por profundas transformaciones tecnológicas,
sobre todo en el plano de la información y de la comunicación. Se puede hasta hablar
de la tercera revolución industrial. Para la izquierda, resulta fundamental la compresión
de estos fenómenos, por las mutaciones que provocan en el medio y con los actores
sociales con que desarrolla su actividad. Todas éstas transformaciones transcurren
bajo el contexto del proceso denominado"globalización", el que a través del neoliberalismo,
implica un nuevo "internacionalismo liberal" “que combina nociones y practicas económicas,
políticas, militares y culturales, sustentadas en los avances sin precedentes de
la Revolución Cientifico-técnica y el fin de la bipolaridad. Pero que, ante todo
alienta o implica de hecho la aceptación de dicha realidad y sus consecuencias generales
como incambiables. Algo así como una versión de"el fin de la historia". (1) En el
entendido que se debe profundizar, en relación al tema el VI Encuentro en San Salvador
consideró:"... este proceso de globalización transcurre bajo la hegemonía de las
principales fuerzas capitalistas mundiales, y es por eso sumamente contradictorio
y conflictivo. Mientras, por un lado, presenta avances, posibilidades y oportunidades
para escalar a nuevos niveles de progreso y desarrollo, por otro, incrementa las
desigualdades y polarizaciones, acelera la destrucción de la naturaleza"... el mundo
en que vivimos no está totalmente globalizado, sino regionalizado en bloques económicos.
La regionalización continuará siendo una poderosa tendencia y además es necesaria
para los países del Sur, ya sea para frenar las ambiciones expansivas de los Estados
y corporaciones transnacionales más desarrollados y poderosos y/o para compensar
los contradictorios desequilibrios y desigualdades del actual curso de las cosas
en el mundo o mejorar las condiciones y posibilidades de cada uno de ellos en su
inevitable inmersión en la globalización"."...estamos lejos de considerar que el
mundo contradictorio, conflictivo y en globalización solamente ofrece desventajas
y amenazas para nuestros países y distamos mucho de creer que el mejor consejo sea
aislarnos. Este mundo de hoy ofrece muchas oportunidades y ventajas para el desarrollo,
pero ello exige el diseño de proyectos nacionales alternativos, capaces de generar
el más amplio consenso y comprometimiento, que contemplen la integración regional
y relaciones económicas y políticas con todos los bloques, y países por separado,
que permita aprovechar las diferencias ventajosas entre unos y otros".
7.
El proceso de transnacionalización operado tiene como eje económico un importante
desarrollo de la autonomía que ha adquirido el capital financiero, cuya aplicación
ha tenido preeminencia en el aspecto especulativo más que en el productivo. Esto
ha conducido a una reestructuración de las relaciones entre las grandes potencias
y de éstas con los países subdesarrollados. De tal manera dicha concentración del
poder económico y político mundial determina un aumento de la brecha entre el mundo
dominante y desarrollado y el dependiente y subdesarrollado. En este nuevo esquema
lo nacional y lo bilateral quedan fuertemente subordinados a lo transnacional.
8.
El incremento de la injerencia y el intervencionismo de los países industrializados
en la periferia esta destinado a provocar la desestructuración nacional, social
y cultural que demanda el nuevo modelo de acumulación. Adicionalmente, las nuevas
tecnologías provocan otros cambios en la relación entre el Norte y el Sur, por la
erosión de las llamadas ventajas comparativas ----resultante de la intensificación
de los procesos productivos--, el incremento del intercambio desigual y el surgimiento
de productos que disminuyen (o sustituyen) la demanda de muchos rubros tradicionales
de exportación del Tercer Mundo.
9.
La crisis de la Deuda Externa, impactó al Sistema Financiero Internacional, estalló
en medio del proceso de recomposición de las relaciones mundiales. Esa coyuntura,
que abrió la oportunidad para constituir un frente de deudores que permitiera luchar
por un orden internacional más justo y cambiar la correlación internacional de fuerzas,
que ya se venía incubando, fue desaprovechada. El chantaje en torno a la permanente
renegociación de la deuda se transformó en uno de los medios fundamentales de los
centros de poder y de los organismos económicos multilaterales para financiar las
transformaciones de la economía mundial y en un instrumento de mayor penetración
y subordinación para imponer los ajustes neoliberales. En el marco de esta crisis
el Plan Brady jugó un papel crucial. La política impulsada por los países acreedores
obligó a los países deudores a atar su enorme deuda externa de los años 70 a una
reestructura de la misma. De este modo la Banca Transnacional acreedora además de
por lo menos cobrar una parte de ella, pudo traspasar otra parte a tenedores de
bonos públicos en la perspectiva de posteriores emisiones que pretenden asegurar
como nunca la continuidad de su pago. A la vez los Organismos Internacionales ligaron
la concesión de créditos a medidas de política económica centradas en la Reforma
del Estado, su desregulación y apertura externa, aumentando su vulnerabilidad y
dependencia.
10.
Las potencias industrializadas aprovecharon los cambios en la correlación mundial
para afianzar el nuevo sistema de relaciones internacionales. A través del neoliberalismo
tratan de imponer al mundo el concepto de soberanía limitada; la ampliación de los
mecanismos supranacionales coercitivos; la desregulación de la economía y la apertura
indiscriminada al comercio y las inversiones; la reestructuración del Estado y la
redefinición de sus relaciones con el mercado -mediante las privatizaciones y otros
medios--; la implantación de un modelo de"control social"que garantice la concentración
de la riqueza y, una versión de democracia y derechos humanos que limite las libertades
políticas al ejercicio del voto en elecciones que no interfieran con el ajuste,
al tiempo que considera a los derechos económicos y sociales como"costos"que afectan
la competitividad de la nación.
11.
En el "Nuevo Orden Mundial", los poderosos se abrogan el derecho de establecer cláusulas
de condicionalidad a los acuerdos comerciales y de cooperación, así como imponen
las pautas para determinar que naciones subdesarrolladas son elegibles para recibir
créditos y cooperación. La Ley Helms-Burton y la política estadounidense de emitir
certificaciones de buena o mala conducta, resaltan entre de las expresiones mas
descarnadas de las nuevas formas de injerencia.
12.
El neoliberalismo es simultáneamente la reestructuración del poder económico y político
del capital y el intento de desestructurar a los viejos y los nuevos sujetos sociales
excluidos del sistema. Se trata de un cambio de reglas de dominación que fragmenta,
atomiza y desmoviliza con mas eficacia a los sujetos sociales que tradicionalmente
representaron la alternativa al sistema. Esta fragmentación hace aun mas complejas
las condiciones para la articulación de procesos de transformación política, económica
y social, imprescindibles para romper el circulo vicioso de la dependencia y el
subdesarrollo en nuestras naciones.
13.
En el proceso de fragmentación de los sujetos sociales alternativos, resalta el
papel que juega el desempleo. La expulsión de la fuerza de trabajo ya no es solo
una consecuencia de periodos de recesión, sino que se convirtió en un fenómeno estructural.
La desocupación, salvo contadas excepciones, aumenta incluso en los momentos de
expansión económica, debido a que su crecimiento se convirtió en una premisa para
la reproducción del capital.
14.
La reproducción del capital paso a asentarse fundamentalmente en la esfera financiera
especulativa y en la intensificación de los procesos productivos, modalidades que
expulsan fuerza de trabajo. La exclusión creciente se convirtió en la premisa de
la competitividad y la ganancia, circulo vicioso que cierra cada día mas el ciclo
empleo-producción-consumo y conduce a la explotación irracional de los recursos
naturales renovables y no renovables del planeta.
15.
Con el aumento del desempleo y la reestructuración de los procesos productivos,
el capitalismo exacerba un fenómeno que el pensamiento socialista ya había detectado
en el siglo XIX: la intensificación de la competencia entre los trabajadores y la
agudización de sus diversidades especificas. Las formas clásicas de socialización
obrera --sindicatos y partidos principalmente-- son duramente afectadas por todos
esos fenómenos. Se asiste a una tendencia mundial, más o menos generalizada, hacia
la caída de las tasas de sindicalización.
16.
Los fundamentalistas del neoliberalismo intentaron, con algún éxito, quebrar las
resistencias a su proyecto, reprimiendo a los sindicatos, las huelgas y otras formas
de movilización. Eso reforzó su triunfalismo y les permitió exhibir un optimismo
que hace muchas décadas no poseían.
17.
Por otra parte, el fracaso de la principal experiencia mundial alternativa al capitalismo
fue utilizado por los ideólogos del neoliberalismo para intentar convencer al mundo
de la imposibilidad de ejecutar cualquier tipo de proyecto antineoliberal. Sin embargo,
países como Cuba y Viet Nam, iniciaron procesos, de acuerdo a sus peculiaridades,
destinados a adecuarse a los retos de la nueva coyuntura internacional.
18.
Una gran parte de los partidos socialistas en el poder comenzaron a aplicar ajustes
de inspiración neoliberal. Esas políticas crearon conflictos con las bases populares
y sindicales de la socialdemocracia, al hacer crecer el desempleo y debilitar los
mecanismos de protección social. Esa inflexión programática alcanzó inclusive a
algunos partidos socialdemócratas en la oposición. Las políticas de pleno empleo,
hasta entonces una idea-fuerza de la socialdemocracia, fueron abandonadas.
19.
Las izquierdas en todo el mundo sufrieron un fuerte impacto con la crisis de dos
de los paradigmas que mas las habían influenciado en el siglo XX: la socialdemocracia
y el comunismo. El efecto se hizo sentir inclusive en aquellas organizaciones que,
en mayor o menor medida, mantenían distancia en relación a ambos. No se puede olvidar
el peso que esas referencias tuvieron en la cultura política de las izquierdas,
aunque fueran valoradas, como frecuentemente ocurrió, desde una perspectiva crítica,
que dieron lugar a nuevas formulaciones teóricas y de acción política.
20.
Con la desaparición de la URSS, el fin de la bipolaridad y de la "Guerra Fría",
se comenzó a diseñar un "nuevo orden internacional". La expresión, utilizada por
el presidente Bush después de la Guerra del Golfo, traducía el triunfalismo del
imperio con la derrota incruenta de su enemigo de más de cuarenta años. Los Estados
Unidos pasaron a tener una preeminencia política, militar y económica jamás antes
alcanzada. La hegemonía norteamericana se reforzó con los impases de las organizaciones
multilaterales que supuestamente hubieran podido establecer un cierto equilibrio
en las relaciones internacionales, como es el caso de las Naciones Unidas. Los escenarios
fundamentales de decisión sobre la economía y la política mundiales pasaron a ser
organismos como el G-7, el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio.
En todas ellas el peso de los Estados Unidos es enorme.
21.
La creciente globalización productiva y financiera y la exacerbación de la competencia
internacional, acentuada con la emergencia de nuevas economías industriales en Asia,
tuvieron un fuerte impacto en la división internacional del trabajo. Las economías
nacionales, incluso en los países industrialmente avanzados, quedaron más subordinadas
a los condicionamientos internacionales. La crisis fiscal de los Estados se agravó.
Para adaptarse a las nuevas reglas del mercado mundial, impuestas o no por organismos
supranacionales, los gobiernos realizaron drásticas reformas de sus Estados, implementando
programas de privatización y cortes sustanciales en las políticas de bienestar que
el movimiento obrero había impuesto en la posguerra. Las privatizaciones no obedecieron
a estrategias de política industrial, menos aún a nuevos proyectos de desarrollo,
siendo resultado de la prioridad dada al ajuste, y contribuyendo a la concentración
del capital, la extranjerización de la economía y la exacerbación del viejo fenómeno
de la corrupción, y, estimulando la creación de nuevos monopolios privados, alejando
la posibilidad de control de la economía por parte del conjunto de la sociedad.
22.
El combate a la inflación y la búsqueda de la estabilidad monetaria se transformaron
en valores supremos. El crecimiento sobre todo para los países subdesarrollados,
dejó de ser una prioridad. Las políticas de ajuste fueron facilitadas por los profundos
cambios ocurridos en el mundo del trabajo y por la configuración de una nueva geografía
productiva del capitalismo. Las innovaciones tecnológicas sin precedentes en el
uso de materiales y en los procesos productivos, no sólo provocaron un aumento de
la productividad, sino que también alteraron la composición misma de las clases
trabajadoras.
23.
La nueva geografía industrial generada por la globalización, favorecida por sofisticadas
técnicas de información, crea nuevos polos productivos allí donde existan condiciones
para su implantación, sobre todo debido a las posibilidades de super explotación
de la fuerza de trabajo. Pero, al mismo tiempo, la globalización desindustrializa
otras regiones, lanzando decenas de millones de hombres y mujeres al desempleo y
la marginalidad. La tercerización, el regreso al trabajo doméstico, el trabajo infantil
e incluso el resurgimiento de la esclavitud y la semi-esclavitud, junto a los cambios
en el proceso de trabajo, contribuyen a la fragmentación de los trabajadores y del
conjunto de la sociedad.
Las
clases dominantes intentan imponer en todas partes la desregulación y/o la"flexibilización"del
trabajo, lo que implica la expansión de los empleos temporales y precarios que no
están sujetos a las protecciones sociales y previsionales que el movimiento obrero
conquistó durante sus luchas a lo largo de todo el siglo XX. No sólo hubo un incremento
del desempleo, como un deterioro de la calidad del trabajo.
24.
No obstante las muchas dificultades existentes, la lucha de clases no se acabo y
el movimiento obrero continua siendo un factor importante en los procesos sociales
y políticos, si bien diverso y en recomposición de sus organizaciones de lucha,
al mismo tiempo que surgen y se consolidan nuevos movimientos de los oprimidos y
los excluidos, de los cuales emana la posibilidad de construir un nuevo universalismo
unificador.
II. AMERICA LATINA Y EL CARIBE EN EL UMBRAL DEL SIGLO XXI
25.
Las tendencias generales del escenario económico, político y social del continente
exigen obviamente un análisis más detallado y particularizado que explique las complejidad
de los profundos cambios en curso y contemple las diversidad regionales y nacionales.
26.
A través de las dictaduras militares, en algunos casos, y del autoritarismo, en
otros, en América Latina y el Caribe se impuso la "disciplina social" necesaria
para hacer recaer sobre los pueblos el peso del ajuste estructural.
27.
En América Latina, las dictaduras militares fueron llegando a su final y se abrió
cauce a procesos de transición.; la que muchas veces debió realizarse a través de
pactos y compromisos con el antiguo régimen dejando una herencia autoritaria, no
transcurriendo como hubiesen querido las fuerzas democráticas y generando a veces
divergencias entre ellas acerca de cómo encarar la salida institucional. Pero la
transición -que, transcurrió bajo condiciones diferentes según los países, con mayor
o menor peso de las fuerzas populares y de izquierda- significó para los pueblos
que padecieron crueles dictaduras un cambio sustancial.
28.
Si bien las políticas neoliberales que se aplicaron luego en la mayoría de los países
defraudaron las expectativas populares en la medida en que no se dio satisfacción
a los legítimos reclamos de justicia social de las grandes mayorías, la restauración
de la democracia significó para millones de latinoamericanos de varios países el
fin de las torturas, las muertes, las persecuciones, las proscripciones, el exilio
político y el terrorismo de Estado. Pero significó, además, un nuevo escenario para
luchar en mejores condiciones por las transformaciones sociales que la derecha resiste.
29.
Más allá de los resabios autoritarios más o menos latentes en todos nuestros países
tras la caída de las dictaduras, el advenimiento de las aperturas democráticas fue
por sobre todo una conquista de los pueblos y de las fuerzas democráticas, con un
protagonismo determinante -del que nos enorgullecemos- de las organizaciones de
izquierda, que pagaron un alto precio en la reconquista de las libertades. No valorar
estos aspectos equivaldría a cuestionar nuestras posibilidades de protagonismo en
la profundización de los procesos democráticos abiertos en el continente tras la
caída de las dictaduras.
30.
Urgidos de un modelo de recambio, las elites del subcontinente asumieron al neoliberalismo
como propio, en parte por presiones externas, pero también con una elevada cuota
de complicidad.
31.
En diversos sectores se fortalece la comprensión de que el neoliberalismo no es
una estrategia de verdadero desarrollo, sino constituye un esquema funcional a los
intereses estratégicos de las grandes potencias, que perpetua y agudiza el subdesarrollo
e impone un patrón de acumulación altamente concentrador y excluyente.
32.
Las políticas sociales -que en el modelo desarrollista cumplían la función de contribuir
a la reproducción de la fuerza de trabajo (mediante la capacitación, la salud y
otras prestaciones)-, se convierten en "costos" que afectan a la "competitividad"
de la nación. Los gobiernos abandonan los conceptos de desarrollo social y justicia
social y abrazan el criterio neoliberal de "asistencialismo focalizado", dirigido
exclusivamente a las franjas de extrema pobreza cuya explosividad puede hacer peligrar
el sistema, así como lo utilizan para el clientelismo político.
33.
Los fraudes que acompañaron de manera general a las privatizaciones beneficiaron
a grupos empresariales nacionales e internacionales y a camarillas incrustadas en
los gobiernos, muchas veces compuestas por familiares de presidentes y ministros.
Las empresas estatales fueron vendidas, en general, a precios mucho mas bajos y
frecuentemente en cambio de "monedas podridas", (distintos títulos de deuda con
valor real por debajo de su valor nominal).
34.
Los gobiernos justificaron esas privatizaciones con un discurso: 1) contra la existencia
de monopolios, (en el caso de los estatales), 2) en favor de una mejor atención
a los consumidores y usuarios, a partir del criterio de que los servicios públicos
en general eran de pésima calidad y 3) para proponer un nuevo papel del Estado;
este debería ocuparse de cuestiones importantes como la salud y la educación, en
vista de que los recursos obtenidos con la venta de las empresas serian supuestamente
utilizados, por lo menos en parte, en políticas sociales. El resultado fue otro.
Los monopolios estatales fueron sustituidos por monopolios privados y, en algunos
casos --suprema ironía-- por monopolios estatales europeos. La calidad de los servicios
privatizados se mantuvo en algunos casos inalterada y en otros se deterioro. Mientras
tanto, las tarifas que la población paga por ellos crecieron sustancialmente.
35.
Los procesos de absorción implicaron la liquidación de la investigación tecnológica
nacional, sustituida por la tecnología importada. Implicaron igualmente procesos
de "racionalización" empresarial que provocan un incremento del desempleo y de la
exclusión social, fenómeno grave en una región marcada por seculares desigualdades
sociales. En otros casos, las industrias simplemente se transformaron en firmas
importadoras. La educación y salud se privatizaron. Las que quedan bajo la órbita
estatal se rigen por el criterio de rentabilidad empresarial que atentan contra
los modelos pedagógicos socializadores del saber y, en la salud, contra su esencia
solidaria. Lo mismo ocurre en la Seguridad Social, agravado con la entrega al capital
privado de los fondos de jubilaciones y pensiones. Ya vivimos el mundo de los "post-pensionados"
que cometieron el "error" de vivir muchos años.
36.
El abandono de políticas industriales activas - consideradas ahora como "cosas del
pasado" - la apertura salvaje y la revalorización artificial de las monedas nacionales
frente al dólar, contribuyeron al deterioro del comercio exterior de la mayoría
de los países del continente, que pasaron a producir sucesivos y crecientes déficits.
Esos déficits comerciales afectan la balanza de pagos, situación que se agrava teniendo
en cuenta los compromisos de la deuda externa en constante expansión.
37.
Con el objetivo de sustentar la existencia de reservas de divisas necesarias para
mantener la relación entre la moneda nacional y el dólar, y para compensar las perdidas
que la apertura provoca en la balanza comercial, los gobiernos nacionales salieron
desesperadamente en busca de capitales internacionales, generalmente especulativos.
38.
Un deterioro de las finanzas externas podría repetir los graves acontecimientos
de diciembre de 1994 en México, con imprevisibles consecuencias para el sistema
financiero internacional, además de las repercusiones sociales y políticas que tendría
en los países afectados. Tal como ocurrió con el "efecto Tequila", una nueva crisis,
originada inicialmente en una economía nacional, se puede extender rápidamente a
una gran parte del continente y hacia otras regiones del mundo".
39.
Los capitales de corto plazo --conocidos como capitales golondrinas-- solo vienen
hacia América Latina y el Caribe si son generosamente remunerados, pues enfrentan
el alto riesgo que representa operar en las economías emergentes de la región, dentro
de un contexto en que los flujos de capitales se concentran en los países desarrollados.
Por tanto es necesario imponer altas tasas de intereses. Pero los intereses elevados
inhiben la producción y estimulan la especulación financiera. Contribuyen al mismo
tiempo al crecimiento de la deuda interna. Para que el tipo de cambio que opera
en el momento del ingreso de capitales no aumente el circulante, alimentando nuevas
presiones inflacionarias, los gobiernos quedan condicionados a emitir títulos públicos
que agravan el déficit interno, sobretodo porque se trata de bonos de corto plazo.
Hay países que tienen casi el 50% de sus ingresos presupuestales comprometidos con
el pago del servicio de la deuda interna.
40.
Para atraer capitales productivos, de largo plazo, una gran parte de los gobiernos
nacionales, así como en el interior de los países y regiones, se multiplican los
favores y ventajas que no se ofrecen a los inversionistas nacionales. Muchos de
esas inversiones --por el nivel de sofisticación tecnológica que poseen-- producen
un numero irrisorio de empleos directos o indirectos. Son cada vez mas frecuentes,
en los procesos de atracción de las empresas transnacionales, las exenciones de
impuestos por 20 o 30 años, la construcción integral de infraestructura, a veces
compleja, los créditos voluminosos a los intereses subsidiados, además de la ya
mencionada "flexibilizaron" del trabajo.
41.
La apertura salvaje tuvo efectos semejantes sobre la agricultura, sobre todo a los
pequeños y medianos productores, aunque no solo a ellos. Ese hecho fue acompañado
de políticas de contrarreforma agraria en varios países, como fue sobretodo el caso
mexicano, y se tradujo en la incapacidad de otros gobiernos, como el brasileño,
de enfrentar la cuestión de la tenencia de la tierra. La consecuencia de esa tendencia
regresiva fue el agravamiento de la crisis en los campos del continente y el (re)surgimiento
de movimientos agrarios, como ilustran los ejemplos del Movimiento de los Trabajadores
Sin Tierra en Brasil, las marchas campesinas en Colombia, la lucha del movimiento
indígena en Ecuador, de los campesinos en Paraguay y la propia insurgencia zapatista
en México.
42.
A pesar que la economía de América Latina y el Caribe ha crecido 3,5% en 1996, las
cifras oficiales de desempleo llegan al 8%, bastante superior a las estadísticas
de 1990 (6%). Esas cifras constan en las estadísticas del Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), presentadas en su ultima reunión anual, en Barcelona. Según algunos
observadores, es necesario un crecimiento anual superior al 5% del PIB para que
el desempleo se estabilice. Es importante señalar que las estadísticas del desempleo
subestiman la amplitud del fenómeno y ocultan situaciones bastante mas dramáticas
como las de los grandes centros urbanos --Buenos Aires, México, Sao Paulo, Bogotá,
Lima, entre otros-- donde las cifras pueden llegar al 20% o mas. Esa situación se
repite también en muchos estados/provincias, o alimenta fuertes movimientos de carácter
regional, como es el caso de Argentina.
43.
Para cumplir un programa tan radicalmente antipopular los gobiernos mediante sus
políticas neoliberales utilizaron una serie de instrumentos tendientes a concretar
la desestructuración social y política de los trabajadores. Son frecuentes las políticas
de desregulación y"flexibilización"del trabajo, lo que significa eliminar a los
trabajadores garantías mínimas que fueron conquistadas en décadas de lucha y consagradas
en las legislaciones de muchos piases. Además del desempleo, esta la precarización
del empleo.
44.
En ese contexto, los sindicatos y las organizaciones populares pasaron a ser "disfuncionales"
al modelo, un obstáculo a esas políticas de inspiración neoliberal. Son estigmatizados
como instituciones "del pasado", “defensoras de"privilegios", que desarrollan una
resistencia "puramente corporativa", incompatible con los tiempos de la "modernidad"
y de la "globalización". La defensa de valores nacionales y de la solidaridad social
paso a ser algo sumamente "arcaico". Los gobernantes del actual periodo de ajustes,
las elites que los sustentan y los poderosos medios de comunicación de los que se
sirven, desarrollan una ofensiva para fortalecer sus nuevos valores y, sobre todo,
descalificar y deslegitimar a la oposición. En algunos casos, se trata de criminalizarlas.
45.
El actual modo de gobernar tiene un fuerte componente antidemocrático. Para vencer
las resistencias de la sociedad y los parlamentos a su política, los presidentes
tienden a reforzar el papel del Ejecutivo, gobernando por decreto; sometiendo a
los Poderes Legislativos y Judiciales, a todo tipo de presiones y chantajes, que
limitan su autonomía. En los países de régimen federativo, se manifiesta una tendencia
de hipertrofia del poder de la unión, restringiendo la capacidad de decisión de
estados/provincias y municipios, en nombre de una nueva "racionalidad" económica.
Los gobiernos centrales reproducen internamente en relación a los gobiernos regionales
y municipales los mismos comportamientos que los organismos como el FMI, el Banco
Mundial y otros que tienen relación con los Estados nacionales.
46.
La aceptación de esas políticas reduce el margen de maniobra de los gobiernos nacionales.
Estos pasan a depender crecientemente de apoyos externos, sobre todo de las agencias
que monitorean los programas de ajuste y de las empresas multinacionales que exigen
condiciones cada vez mas estrictas para invertir. Para atraer capitales especulativos
o inversiones productivas, los gobiernos desarrollan estrategias de subordinación
jamas vistas. La política exterior virtualmente desaparece, como proceso a través
del cual el Estado nacional afirma su presencia soberana en el mundo, consciente
de los limites y de las posibilidades de su intervención. La diplomacia se transforma
en una operación de venta de imagen del país en el mundo, operada por presidentes
transformados en gerentes de marketing de sus gobiernos. La política queda totalmente
sometida a supuestas conveniencias económicas. No se trata, por tanto, de atribuir
a los "agentes externos" las vicisitudes vividas por los gobiernos nacionales de
una gran parte del continente. Lo que ocurre es un proceso de servilismo voluntario
de las elites locales.
47.
Los programas de estabilización son construidos de tal forma, que cualquier critica
se transforma en amenaza a su continuidad y en objeto de chantaje político. O se
va a favor del ajuste, tal como este esta siendo aplicado o se esta "contra el país".
Expresión de esa situación fue en los últimos años los movimientos por la reelección
de los presidentes de varios países, como lo demuestran los ejemplos de Fujimori
en Perú, Menem en Argentina y, mas reciente, la aprobación de la enmienda constitucional
que permite la reelección en Brasil. La discusión sobre la necesidad de la "continuidad
administrativa" requerida para el combate a la inflación, viene acompañada del chantaje
ejercido por los medios financieros internacionales.
48.
El Foro de Sao Paulo desde sus inicios destacó la importancia de la lucha por la
democracia política como un producto histórico del combate de los pueblos. Afirmó
en el IV Encuentro la necesidad de profundizar la democracia a través de la combinación
de mecanismos representativos y formas de democracia participativa y directa integrando
luchas institucionales con luchas sociales. Fenómenos contemporáneos como la perdida
de representatividad y legitimidad de los Partidos políticos; la falta de transparencia
y garantías de procesos electorales, el abstencionismo, los escándalos de corrupción,
y prácticas demagógicas que intentan capitalizar la frustración y decepción de los
pueblos, tienden a asociarse a la vida democrática, debilitando su credibilidad.
Los partidos y fuerzas políticas deben profundizar el examen de éstos fenómenos
así como sus causas y formas de enfrentrarlos apuntando a que la lucha por profundizar
la democracia sea también la lucha contra la corrupción y otras prácticas nefastas.
49.
En la subregión caribeña aun se mantienen enclaves coloniales reminiscentes de las
mas retrogradas formas de dominación y explotación. Tales con los casos de Puerto
Rico, Martinica, Guadalupe, la Guayana Francesa y las Islas Vírgenes de Estados
Unidos y las británicas. Las pequeñas naciones del Caribe, en conjunto, sufren con
particular crudeza los embates de la globalización neoliberal y de la inflexibilidad
e insensibilidad de la política de la Unión Europea y de los Estados Unidos, pues
sus intereses se ven directamente afectados por la rivalidad interimperialista,
como sucede en torno al tema del banano, así como por la política antiinmigrante
de esas naciones y las presiones estadounidenses para que "completen" el proceso
de apertura unilateral.
50.
En las naciones en las que la izquierda se consolida como una real alternativa de
gobierno, constatamos la agregación pragmática de las fuerzas políticas tradicionales
para garantizar la continuidad del modelo neoliberal, así como evitar el triunfo
de las fuerzas populares. Debemos tener presente que en el pasado reciente las tentativas
de resolver la crisis del Estado y el problema del financiamiento del desarrollo
a través de la inflación fueron catastróficas. La inflación, combinada con los procesos
recesivos, tuvo consecuencias altamente desestabilizadoras desde el punto de vista
económico, social y político y que en ese marco se estimuló el surgimiento de "hombres
providenciales", como lo fueron en su momento Salinas, Collor de Mello, Fujimori,
Menen y Fernando Henrique Cardoso, con sus programas de estabilización de perversas
consecuencias sociales y nacionales en el mediano y largo plazo.
51.
La eventualidad de una victoria de la oposición es presentada como el preludio del
"caos", momento en que ocurrirán fugas masivas de capitales, que inviabilizan la
continuidad del combate a la inflación. El fantasma del "regreso al pasado" ha sido
utilizado exitosamente. Todo sucede, como si en ese "pasado", las izquierdas hubieran
gobernado a la gran mayoría de los países de América Latina y el Caribe. Las elites,
hoy convertidas al neoliberalismo, intentan esconder el hecho de que fueron ellas
las que detentaron el poder en el continente y las que mas se beneficiaron de las
políticas que ahora tanto critican.
III. LA POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS HACIA AMERICA LATINA
52.
La recomposición de las relaciones entre los grandes bloques políticos y económicos
del mundo, así como de estos con las naciones de la periferia, transcurre en medio
de un accidentado y contradictorio proceso de cooperación y competencia entre los
mismos. En este proceso se entremezclan los intereses conjuntos de los Estados Unidos,
la Unión Europea y Japón - por su condición común de grandes potencias frente al
resto del mundo -, con los intereses particulares de cada uno de ellos, derivados
de su condición de competidores entre si.
53.
En el caso de América Latina y el Caribe, la incidencia de la política de los Estados
Unidos hacia la región, constituye un obligado punto de referencia, por el hecho
de compartir su espacio hemisférico con un país que considera a la región como su
espacio geopolítico propio e incuestionable.
54.
En los momentos en que surgió el Foro de Sao Paulo, el imperialismo norteamericano
concentraba sus esfuerzos en la guerra sucia contra la Revolución Popular Sandinista y el apuntalamiento de los regímenes dictatoriales en El Salvador y Guatemala, al
mismo tiempo que continuaba desarrollando su política injerencista y contrainsurgente
en el resto de los países de la región. Cuba no sólo enfrentaba el recrudecimiento
del bloqueo y la hostilidad, sino que estaba a punto de perder el sistema de relaciones
económicas, comerciales, financieras y de colaboración, construido durante décadas
y que representaba el 85% de sus intercambios externos. Muchos pensaban que seria
un golpe mortal para la Revolución Cubana. Fue durante esta etapa, bajo los mandatos
de Ronald Reagan, que en los Estados Unidos se establecieron las bases de una política
hemisférica bipartidista fundada en las líneas generales de los documentos de Santa
Fe.
55.
Actualmente, Estados Unidos se encuentra en una fase de rearticulación del sistema
de relaciones interamericanas. Tal proceso tuvo su clímax en la llamada "Cumbre
de las Américas", celebrada en Miami en diciembre de 1995, ocasión en que los mandatarios
del continente - con la excepción de Cuba - suscribieron un conjunto de acuerdos
que constituyen un código de conducta obligatorio en prácticamente todas las esferas
de la vida nacional.
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